El Pannier:
Maestro que Transforma la Experiencia Gastronómica

El especialista del pan… el Pannier, es el puente entre el panadero y quien consume sus productos. Es quien garantiza que la pieza llegue con todas las virtudes y características que el panadero planteó para que quien lo consuma, lo disfrute en su máxima expresión. El Pannier conoce y domina el proceso de elaboración del pan y por lo tanto reconoce sus peculiaridades y como usarlo gastronómicamente de manera exitosa. Es conocedor de la composición de sus ingredientes y la importancia nutricional del pan en una dieta balanceada. El Pannier es la figura que reconcilia nuevamente y de manera responsable, el consumo frecuente del pan. Es aquel experto que le restituye al pan su importancia dentro de la escena gastronómica, en la misma manera que un Fromelier u Sommelier exaltan sus productos, el Pannier le devuelve su importancia al pan presumiendo sus virtudes y regresándolo a su lugar… el centro de la mesa.
Te invitamos a conocer sobre la labor del Pannier y como esta puede darle un ángulo novedoso y cautivador a la experiencia que ya ofreces a tus clientes incrementando tu propuesta de valor e inclusive tu flujo de ventas.
La problemática
Por décadas, el pan lleva años simplemente siendo aventado sobre un plato o canasta. Se le ha tratado como un simple vehículo para untar mantequilla, darle cuerpo al bocado de sopa o recoger la salsa restante del platillo. Hay quienes inclusive llegan a argumentar que su pan es soso para no opacar su propuesta gastronómica, sin darse cuenta de que como todo… lo que no suma, resta.
Hacer un pan, inclusive el más comercial, no es tarea sencilla y hacer un gran pan mucho menos. Al tratarse de un alimento de fermentación controlada, lograr un pan no solo es un tema de paladar y creatividad, se requiere de conocimiento, técnica, pero por sobre todo cuidado y dedicación. Con el pan, no hay oportunidad de ajustar sazón, re-salsear o corregir lo que le falto, es un alimento que debe ser ejecutado con exactitud de inicio a fin con poco o nulo espacio para errores. Por lo anterior a un producto que requiere de ese grado de nivel técnico para lograrse con éxito, no se le puede seguir restando importancia.
Se pregona sobre el vinagre… te presumen el aceite… pero el pan simplemente te lo dejan en un plato y a veces ni siquiera es un buen pan. Es frecuente que la calidad del pan no esté a la altura de la oferta de valor del restaurante.

El pan tiene importancia… de no ser así, no nos estaríamos preocupando por que llegue a la mesa… es más tiene tanta importancia que es lo primero en llegar al comensal. ¿Pero… se le trata así? ¿En realidad le estamos dando el lugar que merece? Los runners, garroteros o meseros, los jefes de piso, capitanes y gerentes… ¿En realidad saben sobre y cómo vender las bondades del pan que sirven? La triste realidad es que la gran mayoría del tiempo no.
Saben que debe llegar, saben que al estar en la mesa tranquiliza el hambre y nos da un comensal más paciente. Pero no hay ningún esmero o cuidado en procurar la mejor calidad posible del producto… a veces no se tiene ni la decencia de presentarlo.
Estamos entonces perdiendo una oportunidad, de hecho, estamos perdiendo la primera oportunidad en el servicio de cada mesa… de marcar la diferencia en la experiencia de nuestros invitados.
Así bien, de la misma forma en que idealmente se selecciona la botella y en pos de la anterior se selecciona que comer… deberíamos darle un trato similar al pan que acompañará los alimentos.
Aunque seamos honestos, estamos muy lejos de primero escoger el pan y sobre este decidir qué vamos a comer… sobre todo hablando de una comida en serio. Pero pudiese ser el caso que, para tapear, botanear, o un picnic el pan pueda contar con un rol más estelar.
